El Comité mentor es un órgano de gobierno novedoso que hemos observado en empresas familiares avanzadas. Se trata de un órgano (todavía muy poco común) que ponen en marcha algunas familias empresarias muy extensas y longevas, generalmente a partir de la tercera generación familiar. Su misión es velar por que los jóvenes reciban la mejor formación y preparación posible para asumir su nuevo rol futuro y convertirles en grandes líderes, naturales o circunstanciales. Gracias a este órgano garantizaremos que adquieren unos conocimientos y experiencia profesional adecuada.
En cierta manera, el Comité mentor es algo semejante al Comité Junior, del que os hemos hablado en anteriores artículos, dado que también se enfoca a la preparación y desarrollo de habilidades de la generación entrante. No obstante, el Comité Mentor se limita precisamente a velar por la formación. En cambio, el Comité Junior sirve como herramienta más amplia para que los jóvenes conozcan mejor la empresa familiar, acercarlos a la compañía y transmitirles valores y comportamientos familiares y de empresa.
El Comité mentor depende del Consejo de Familia. Pueden ser miembros tanto familiares de la generación saliente (en particular, el presidente del Consejo de Familia), como ejecutivos de la empresa familiar que no son familiares (en especial, profesionales del departamento de Recursos Humanos). También puede contar con el asesoramiento externo del consultor de empresa familiar de la familia. Todos ellos ejercerán como ‘mentores’ (de aquí su nombre) o coachs de la siguiente generación.
Funciones de un Comité mentor en la empresa familiar
En cuanto a las funciones, se encargará de apoyar y orientar a los miembros de la nueva generación en la elección de sus estudios y primeras experiencias laborales. Esto significa que les informará y asesorará objetivamente y de manera personalizada sobre las mejores opciones y oportunidades para que su trayectoria académica y laboral sea exitosa. Esto hay que entenderlo de forma amplia: pueden aconsejar lecturas, informar sobre ponencias o jornadas interesantes, ponerles en contacto con personas clave, escuchar sus inquietudes y preocupaciones laborales… y, evidentemente, recomendarles una formación académica determinada que, a su juicio, podría aportarles mucho valor.
Ahora bien, jamás forzará a los jóvenes, ni tan siquiera les presionará o intentará convencer, para cursar unos estudios o hacer unas prácticas que no son afines a su vocación o aspiración profesional. El Comité mentor siempre tendrá en cuenta sus intereses y capacidades. En casos de perfiles muy alejados del mundo de la empresa, se pueden buscar cursos complementarios para que completen la formación en esta área, de manera que puedan ejercer como accionistas responsables sin dejar de lado la profesión de su elección.
Por otro lado, en caso de que haya Comité mentor en la empresa familiar, este será el responsable del Plan de Carrera de los familiares. Velará tanto por la definición de este -formación, metas, evaluación…- como de controlar que se cumple, pues tan importante es diseñar el Plan como analizar y verificar que se cumplen los objetivos marcados. Para ello habitualmente se presenta un informe anual con las principales conclusiones. Además, será fundamental que los jóvenes reciban un feedback constructivo sobre su rendimiento, para poder seguir mejorando.
En definitiva, gracias a la valiosa y rica experiencia de los miembros del Comité mentor, la familia logrará extraer todo el potencial de los miembros de la siguiente generación.

