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Lucha de poderes empresa familiar

Lucha de poder entre el Consejo de Familia y el de Administración: Una batalla donde todos perdemos

Lucha de poderes empresa familiar

Las luchas de poder en la empresa familiar no son un rara avis. Las vemos entre hermanos, entre ramas familiares… e, incluso, entre órganos de gobierno. Hoy hablaremos precisamente de este último caso: la lucha de poder entre el Consejo de Familia y el Consejo de Administración de la empresa familiar. Y ya os avanzamos que, al igual que sucede en cualquier pugna de este tipo, se trata de una batalla en la que todos perdemos…

La rivalidad entre el Consejo de Familia y el de Administración: Posibles orígenes

Empecemos. Si el interés último de ambos órganos debería ser salvaguardar la empresa familiar. ¿Por qué surge entonces esta lucha de poder en la empresa familiar?

Confusión de roles

Por un lado, en bastantes familias empresarias se da lo que conocemos como confusión de roles. La lucha de poder entre estos dos órganos de la empresa familiar a veces es una consecuencia de no tener claras sus funciones.

Las injerencias y la superposición del Consejo de Familia y del de Administración es bastante común en la transición de primera a segunda generación. En esta etapa, cuando se ponen en marcha ambos órganos, cuesta tratar en cada foro los temas adecuados.  Esto se debe a que, en los inicios de la empresa familiar, los tres sistemas (FAMILIA- EMPRESA-PROPIEDAD) no son tres, sino uno solo. No hay distinción entre ellos y puede costarnos identificar qué sombreros llevamos puesto en cada momento y actuar en consonancia. 

Conforme familia y empresa avanzan, sin embargo, esto ya no debería suceder. El Consejo de Administración se debería encargar de velar estrictamente por la estrategia empresarial y el de Familia ceñirse a la estrategia familiar. Aun así, en ocasiones sucede que el Consejo de Familia se extralimita e intenta interferir e influir en las decisiones de empresa, que corresponden al Consejo de Administración. Esto ocurre en mayor medida cuando no hay un alto grado profesionalización de estos órganos ni independientes en el seno del Consejo de Administración.

Minusvalorar el Consejo de Familia

Por otro lado, la lucha de poder en la empresa familiar puede tener otro motivo de fondo: la errónea infravaloración del Consejo de Familia. Conforme la profesionalización avanza, el Consejo de Administración debería estar formado únicamente por los profesionales mejor preparados. En algunos casos, sobre todo en empresas familiares generacionalmente jóvenes, detectamos que esto despierta un cierto resquemor entre aquellos que “no han podido llegar” al Consejo de Administración y se han quedado en un órgano que consideran “de segunda”, el Consejo de Familia.

A menudo esto sucede porque no son conscientes de la gran labor que pueden realizar desde el Consejo de Familia por el futuro de la empresa familiar. Por esta razón, intentan ganar poder e “importancia” tratando de influir en las decisiones empresariales del Consejo de Administración, aunque por rol no les corresponda.

Recordad que es un error intentar dirigir la compañía desde el Consejo de Familia, pues no es un foro para ello, y que es muy importante dejar el ego a un lado para evitar injerencias innecesarias.

Prevenir la lucha de poder entre órganos de la empresa familiar

Si bien es cierto es que no hay una receta mágica para evitar la lucha de poder entre el Consejo de Familia y el de Administración en la empresa familiar, os daremos unas pinceladas sobre acciones a implementar:

  • Ceñirnos en cada órgano a tratar los temas que corresponden. Deberíamos abstenernos de participar en debates o discusiones sobre temas que no son de nuestro ámbito, tanto de manera formal como en las paellas de los domingos.
  • Asegurarnos de que hay una comunicación efectiva entre ambos órganos. El objetivo es esforzarnos por lograr que ambos Consejos actúen de forma independiente, pero de la mano. La comunicación es clave para que haya una verdadera coordinación (que no subordinación ni intromisión).
  • Hay que promover que los miembros del Consejo de Administración respeten las directrices que les lleguen del Consejo de Familia y los asuntos que son competencia de este.
  • Valorar incorporar a profesionales independientes al Consejo de Administración que velen por la independencia de este órgano.
  • Cuando detectemos interferencias y confusión de roles sistemática, contar con la ayuda de asesor de familias empresarias nos ayudará a prevenirlo.
  • Hacer pedagogía, especialmente en la generación entrante, sobre las bondades del Consejo de Familia y valorar la oportunidad de formar parte de éste.
  • Tenemos que ser conscientes de nuestra formación y experiencia y del valor que podemos aportar. No todos estamos preparados para ocupar un puesto en el Consejo de Administración y no pasa nada.
  • En cuanto a las competencias del Consejo de Familia, no debemos confundir “ratificar” con “decidir”.
  • Por último, hay que utilizar el Protocolo familiar como un instrumento de trabajo. Éste recoge las normas que deben regir la relación familia-empresa-propiedad, que nos serán muy esclarecedoras a la hora de evitar la confusión de roles y la lucha de poder en la empresa familiar.

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