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¿Por qué nos cuesta tanto innovar?

Hace poco leía que uno de los grandes frenos a la innovación en la empresa familiar es, precisamente, ser una empresa familiar. Algunos autores coinciden en que, en muchos casos, la influencia de la familia (también conocida por su nombre en inglés como familiness) y la dualidad empresa-familia dificultan que los negocios familiares evolucionen e innoven, algo muy imprescindible en un contexto tan cambiante como el actual. Hoy en día, el éxito, crecimiento y supervivencia de las compañías, familiares o no, dependen, en gran medida, de su capacidad de innovación.

Sin embargo, yo que soy un apasionado de la empresa familiar, no puedo suscribir al cien por cien que la familia sea uno de los principales frenos a la innovación en la empresa familiar. La experiencia nos demuestra que, a menudo, la familia empresaria supone un motor para la innovación, gracias al compromiso, la confianza, el pensamiento a largo plazo o la rapidez en la toma de decisiones.

Ahora bien, tampoco podemos negar que el hecho de ser una empresa familiar, en la que estamos mezclando negocios y emociones, conlleva algunos riesgos, que en ocasiones pueden suponer una traba para innovar. A continuación, analizaremos el origen de estas barreras a la innovación. 

3 frenos a la innovación en la empresa familiar

El relevo generacional es uno de los principales frenos a la innovación en la empresa familiar, tanto en la generación saliente como en la entrante, por el alto grado de complejidad e incertidumbre sobre la continuidad del negocio que conlleva. La generación saliente, al encontrarse en las puertas de jubilación, es probable que tienda a ser más conservadora y deje de arriesgarse, por ejemplo, introduciendo cambios estructurales en la empresa familiar, sobre todo cuando se tiene éxito y “las cosas ya nos van bien”. Y en cuanto a la generación entrante, esta puede ser reticente a innovar por falta de motivación, por la presencia de obstáculos organizacionales, por inexperiencia, o por falta de la cualificación y de las capacidades necesarias para ello.

En el ámbito familiar, los conflictos emocionales, los celos y las rivalidades familiares tampoco fomentan la innovación, ya que dificultan la transmisión de información en el seno de la empresa familiar. Además, aquellas empresas familiares en las que el nepotismo hace acto de presencia, se convierten en mucho menos atractivas para los profesionales externos, que son los que podrían aportar nuevas ideas y una nueva visión, además de dificultar la retención del talento interno.

Por último, otro de los frenos a la innovación en la empresa familiar es el tema económico. Innovar suele conllevar costes directos (inversiones, contratación de personal, etc.) y de canibalización, cuando un nuevo producto o servicio causa el declive o desaparición de otros anteriores. Además, la voluntad de mantener la propiedad de la empresa familiar en manos de la familia y/o el hecho de que la propiedad se encuentre muy dispersa también son factores que fomentan la falta de motivación por innovar. 

¿Habéis detectado otros frenos a la innovación en la empresa familiar?

 

2 respuestas a “¿Por qué nos cuesta tanto innovar?”

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