Si hay un ámbito en el que el concepto de propiedad psicológica cobra mayor sentido es, precisamente, en empresa familiar. Más allá de considerarla como simplemente como un activo económico, los distintos grupos de interés (y no solo los dueños de la compañía) pueden desarrollar una relación emocional profunda y de fuerte compromiso con el negocio. Es lo que se conoce como propiedad psicológica o emocional.
Aunque ya introdujimos este concepto del campo de la psicología al hablar de las tipologías de propietario y, más concretamente, del propietario orgulloso, hoy queremos profundizar algo más en esta materia.
El concepto de propiedad psicológica en una empresa familiar
La propiedad psicológica es un estado cognitivo y emocional. Consiste en identificarse estrechamente con un objeto material, un lugar o, como en el caso que nos ocupa, con una empresa familiar. Las personas se enorgullecen de la causa empresarial, se adhieren a la misma y se sienten parte integrante de la compañía, porque comparten y simpatizan totalmente con su propósito y sus valores.
Con base en nuestra experiencia, este sentido de pertenencia es muy habitual en las familias empresarias. Sus miembros se identifican plenamente con el negocio familiar y lo sienten como parte de sí mismos. Es algo que les define y que consideran prácticamente como una extensión de su ser.
Ahora bien, la propiedad psicológica no se circunscribe únicamente a los propietarios de la empresa familiar. Precisamente lo que caracteriza a los “propietarios emocionales”, en contraposición a los “propietarios legales” (socios y accionistas), es que no tienen que ser necesariamente dueños del negocio. Por ejemplo, puede ocurrir que los cónyuges sientan como suya la empresa familiar de su familia política y se enorgullezcan de ella, aunque legalmente no ostenten ningún derecho sobre la misma. O, también, que trabajadores, proveedores y clientes se identifiquen con la compañía familiar, algo que mejora el rendimiento del equipo y la retención del talento interno y redunda en unos mejores resultados empresariales.
La propiedad psicológica en la siguiente generación de la empresa familiar
Bien gestionada, la propiedad psicológica puede ser un factor muy beneficioso para la empresa familiar. En primer lugar, influye positivamente a la hora de tomar decisiones empresariales. Nos ayuda a pensar predominantemente en el largo plazo, algo que incrementa la eficacia empresarial.
En segundo lugar, sirve como catalizador de las relaciones familiares y fomenta la cohesión y la armonía familiar.
Y, en tercer lugar, pensando en los que suben, contribuye enormemente al relevo generacional dentro de la siguiente generación. Distintos estudios han analizado cuán importante es el concepto intangible de propiedad psicológica en empresa familiar para su continuidad. Desde la generación saliente deberíamos dedicar tiempo a labrar, trabajar y fomentarla entre los más jóvenes, ya desde edades tempranas. Hay mucho que podemos hacer para cultivar esta vinculación psicológica con la empresa familiar.
En nuestra opinión, es primordial fomentar este tipo de relación emocional y de vínculo psicológico entre nuestros hijos y la empresa familiar, para lograr su compromiso de continuar con el proyecto empresarial familiar en el futuro. Con este objetivo en mente, deberíamos fomentar que los miembros de la generación entrante conozcan y participen activamente, en la medida de lo posible, en la empresa familiar. Y, a poder ser, cuando todavía les queda bastante lejos el momento de incorporarse, para propiciar que empiece a germinar en ellos la semilla de la propiedad psicológica.

