La convivencia intergeneracional es el pan de cada día en nuestra sociedad. Debido al alargamiento de la esperanza de vida y al retraso de la edad de jubilación, cada vez es más común encontrar a jóvenes trabajando codo con codo con profesionales cerca de la edad de jubilación. Estos equipos multigeneracionales con una marcada brecha generacional los vemos tanto en empresas familiares como en las no familiares.
En la empresa familiar la convivencia intergeneracional de tres generaciones (abuelos-padres-hijos) puede suceder tanto en la gestión como en los órganos de gobierno. Como trabajadores, es posible que la preparación de la salida de los fundadores pueda coincidir durante un periodo de tiempo con la entrada al negocio de los nietos, especialmente si los primeros se jubilan de forma tardía.
En cuanto a los órganos de gobierno, es menos frecuente que en ellos convivan tres generaciones distintas. Esto se debe a que hay un número máximo de participantes y la generación saliente suele continuar en ellos normalmente hasta años después de la edad legal de jubilación. Pero no es imposible, ya que podría llegar a darse la situación, en caso de sucesión prematura, por ejemplo, de que un nieto se sentase en el Consejo de Familia al lado de sus abuelos y tíos.
La convivencia generacional en la empresa familiar tiene enormes beneficios, aunque también entraña riesgos y retos. Veámoslos.
Beneficios, riesgos y retos de la convivencia intergeneracional en la empresa familiar
Beneficios
La convivencia intergeneracional puede ser muy enriquecedora, ya que contribuye a que tengamos puntos de vista más diversos y nos permite extraer de cada generación todo su valor. El hecho de reunir en un mismo equipo a miembros de diferentes generaciones posibilita que podamos aprovechar a la vez la experiencia de los profesionales “senior”, con una visión más conservadora y en el largo plazo, y la formación y las competencias digitales de las nuevas generaciones, más centradas en los resultados a corto plazo.
Durante el periodo de convivencia intergeneracional, antes de desvincularse de la empresa familiar,la generación saliente tendrá la oportunidad de transferir sus conocimientos y experiencia a las siguientes generaciones. Por su parte, las generaciones más jóvenes podrán aportar y sumar en ámbitos como la innovación, la creatividad, el emprendimiento y la transformación digital.
Riesgos
Para nosotros, el gran riesgo de la convivencia generacional es el hecho de instalarnos permanentemente en ella. Cuando el periodo de cohabitación intergeneracional se prolonga excesivamente y los predecesores retrasan indefinidamente su jubilación se corre el riesgo de frenar el relevo generacional y desmotivar a los más jóvenes.
¿El resultado? Empresas familiares en las que abuelos muy ancianos siguen mandando monárquicamente en lugar de jubilarse; padres que nunca o casi nunca han podido dirigir el negocio; e hijos que o bien se marchan desmotivados o bien presionan insistentemente para empezar a tomar las riendas del negocio, algo para lo que están preparados de sobra.
Retos
Acabaremos hablando del gran reto de la convivencia intergeneracional que no es otro que precisamente aprender a “convivir”. Los equipos multigeneracionales con una marcada brecha generacional están formados por generaciones con edades muy dispares. Tienen distintas formas de pensar, de ver la vida, de comunicarse… y diferentes prioridades, aspiraciones, inquietudes y formas de ser. Por ello, no siempre es fácil conseguir alinear las tres generaciones familiares, tan diferentes entre sí, para ir todos a la una.
Para lograrlo os recomendamos definir y respetar las áreas de responsabilidad de los demás. Recordad que todas las generaciones tenéis habilidades y conocimientos valiosos que podéis aportar y es importante reconocerlos, apreciarlos y promoverlos. Por otro lado, sobre todo si formáis parte de la generación saliente, os aconsejamos tomar las decisiones por consenso, escuchando con mente abierta las aportaciones que hagan las nuevas generaciones, y velar por que exista una comunicación fluida y transparente con ellos.
A modo de cierre, recordad que los fuertes contrastes que separan las generaciones de abuelos, padres e hijos pueden suponer una dificultad extra que debemos enfrentar para ser capaces de trabajar y colaborar unidos. El gran desafío es convertir este potencial punto débil (la brecha generacional y las divergencias entre generaciones) en una fortaleza, para aprovechar los beneficios que hemos comentado anteriormente de la convivencia intergeneracional en la empresa familiar. ¿Lo intentamos?
