¿Y con los familiares políticos qué hacemos?

La presencia de familia política en la empresa familiar es, tal vez, uno de los temas más controvertidos. ¿Pueden trabajar en el negocio familiar? ¿En qué condiciones? ¿Tendrán derecho a participaciones o acciones? ¿Los implicamos en los asuntos de la empresa familiar? ¿Hay que informarles sobre el negocio? ¿Hacemos gananciales o separación de bienes? ¿Y qué pasa si las cosas van mal en la pareja? Como veis, es un tema que genera muchas dudas en las familias empresarias.

Es cierto que, en algunos casos, implicar a la familia política en la empresa familiar, entendiendo como tal a yernos y nueras, puede suponer una gran aportación de valor para el negocio y convertirse en un elemento positivo para su desarrollo y continuidad. Pero también es cierto que los familiares políticos pueden ser una importante fuente de conflictos, especialmente cuando las cosas no van bien en el terreno familiar o profesional.

Además, también debemos recordar que la posición de los familiares políticos no es fácil. Muchas veces se les exige el mismo grado de compromiso y dedicación que a la familia propietaria. Y, en cambio, difícilmente tendrán acceso a la propiedad y a ventajas que están reservadas a los miembros de la familia.

El Protocolo familiar para regular el papel de los familiares políticos

Desde Family Business Solutions recomendamos ser muy prudentes en este tema para evitar situaciones que puedan amenazar la armonía de la familia. Se deberá analizar caso por caso si es recomendable permitir el acceso y participación de la familia política en la empresa familiar. De hecho, es una decisión muy personal de cada familia que habrá que respetar.

Eso sí, en todo caso, recomendamos definir de forma clara el rol de los familiares políticos en un Protocolo familiar. De esta manera, reduciremos el riesgo de que surjan conflictos y desavenencias que afecten a la vida personal y laboral de todos los familiares.

Y si la familia no tiene un Protocolo familiar ni está en proceso de elaborarlo, recomendamos todavía más prudencia. Sin medidas preventivas, probablemente los problemas no tardarán en llegar. Y este no es un tema menor. La familia empresaria debe ser consciente de que, al no tener regulados los mecanismos de transmisión de la propiedad, podría llegar a perder el control de una parte de las acciones y participaciones, por ejemplo, en caso de fallecimiento o divorcio.

La influencia de la familia política en la empresa familiar

Ahora bien, aunque no estén vinculados con la compañía, no podemos olvidar que conviven con un familiar que sí lo está, por lo que siempre hay cierta influencia de la familia política en la empresa familiar y en las relaciones familiares.

Para evitar que esto se traduzca en consecuencias negativas, es fundamental aprender a distinguir qué sombrero llevamos puesto en cada momento. Los asuntos de la empresa deben quedarse en la empresa y los de la familia, en la familia. Así reduciremos el riesgo de que los conflictos que se producen en el trabajo entre los familiares afecten a sus cónyuges y se dañen las relaciones familiares. Pensamos aquí en el caso de un roce entre hermanas que se extienda también a sus parejas y a los hijos, debido a los comentarios que han escuchado en casa.

Aprendiendo a separar cuando estamos en la empresa y cuando en la familia, también evitaremos que surjan tensiones por las comparaciones que puedan realizan los cónyuges sobre el rendimiento o dedicación de los familiares en el negocio. Este caso podría ser el de una esposa que se queja porque su marido trabaja demasiado, mientras que el hermano, que también está en el negocio familiar, dedica muchas menos horas al negocio.

La Asamblea Familiar, el lugar de la familia política en la empresa familiar

Aunque los familiares políticos no trabajen en el negocio, es bueno que se les haga partícipes de los valores de la empresa familiar y de su importancia, pero también de su prudencia. Eso sí, sin transmitirles responsabilidades que no les corresponden y manteniéndoles al margen de problemas en los que su participación puede resultar negativa para la familia o para la empresa.

El mejor foro para ello es la Asamblea Familiar, especialmente en familias de generaciones avanzadas (en generaciones tempranas, el Consejo de Familia puede asumir estas funciones). En la Asamblea Familiar participan todas las generaciones de la familia y la familia política (accionistas y futuros accionistas, tanto si trabajan en la empresa como si no, junto con parejas e hijos). Se trata de una jornada semilúdica para aumentar el compromiso de la familia y la familia política en la empresa familiar y promover el acercamiento con el negocio y entre aquellos familiares que no trabajan en la empresa.

En la Asamblea Familiar son bienvenidos los familiares políticos y se les invita a participar en las jornadas anuales, para fomentar la unión familiar, hacerles sentir que forman parte de la familia empresaria y para que estén informados sobre el proyecto empresarial. De hecho, es recomendable es que al menos una parte se desarrolle en la empresa familiar, para fomentar la transmisión de valores en la familia y la comprensión del negocio.



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