Empatía y empresa familiar: Pongámonos en el lugar del otro

La empatía en la empresa familiar es una de las bases de la buena comunicación en el ámbito familiar y profesional. Por esta razón, hoy centramos este artículo en hablar sobre la importancia de esta habilidad, que es fundamental desarrollar para mejorar las relaciones interpersonales.

La empatía es la capacidad de ponerse en la posición del otro para entenderlo mejor. También, tal como se recoge en la RAE, es la habilidad para identificarse con la otra persona y compartir sus sentimientos. Esto requiere hacer un esfuerzo por comprender lo que sienten o piensan los demás.

En las familias empresarias, poner en práctica la escucha empática con los miembros de la propia generación y, muy especialmente, con los miembros de las otras generaciones, es fundamental para remar juntos en la misma dirección y fomentar la armonía familiar. En cambio, la continua falta de empatía en la empresa familiar es el caldo de cultivo perfecto y el desencadenante de muchos de los conflictos en la empresa y en la familia. Sin empatía, difícilmente podrá haber unión, compromiso o visión compartida. Y, por desgracia, así será muy difícil lograr la continuidad del negocio…

En particular, hay algunas situaciones concretas en las que recomendamos encarecidamente poner en práctica la empatía en la empresa familiar. Por ejemplo: en la comunicación intergeneracional; cuando hay que tratar aspectos del negocio con familiares políticos y familia extensa; o cuando se informa a los familiares accionistas que no trabajan en el negocio. En estos casos, esforzarse por ponerse en la situación del otro e intentar ver la situación desde su punto de vista puede ser clave para evitar malentendidos, confusiones u ofensas.

Los tipos de empatía en la empresa familiar

Un buen líder, tanto en la empresa como en la familia, necesariamente debe ser empático, atento con los demás y brindarles apoyo. No existe liderazgo si no es en relación con otras personas y esto requiere trabajar la inteligencia emocional, la comprensión, la escucha activa y, por supuesto, la empatía.

En realidad, cuando hablamos de empatía en la empresa familiar, nos referimos a tres tipos complementarios. Según el psicólogo norteamericano Daniel Goleman, estos son:

  • Empatía cognitiva: Es la que implica comprender los puntos de vista de los demás.
  • Empatía emocional: Es la habilidad de sentir y compartir lo que las otras personas sienten (sus emociones, miedos, sufrimientos, alegrías…).
  • Preocupación empática: Este tipo de empatía se manifiesta en la sensibilidad hacia aquello que los demás necesitan del líder.

Además de desarrollar estos tres tipos de empatía, un buen líder también deberá tener sensibilidad social, una competencia muy necesaria para comprender, articular y construir relaciones. Esta habilidad permite a los líderes actuar como nexo del grupo empresarial y familiar y como nodo de las relaciones que se establecen dentro del mismo.

Para acabar, un último recordatorio: empatía en la empresa familiar suele ser sinónimo de armonía familiar. Así pues, esforzaos por poneros en el lugar del otro y comprender sus puntos de vista, sus emociones, sus pensamientos, su forma de ser, sus intereses, sus expectativas… antes de actuar y, sobre todo, de juzgar.



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