Aprovechando que empezamos nuevo año, hemos preparado una lista con cinco propósitos que, a nuestro parecer, son prioritarios para las empresas familiares.
5 propósitos para las empresas familiares
1. Elaborar un Protocolo familiar.
A los que leéis asiduamente este blog no os sorprenderá que consensuar un Protocolo familiar sea el primero de los grandes propósitos de este 2026. Planificar el relevo generacional sigue siendo una asignatura pendiente para las empresas familiares. Conforme la generación saliente se acerca peligrosamente a la edad de jubilación, se vuelve mucho más apremiante que nos sentemos a preparar el relevo generacional y poner normas a la relación familia-empresa-propiedad, para poder lograr la continuidad de la empresa familiar, con eficacia empresarial y armonía familiar.
2. Tomarnos en serio los órganos de gobierno.
Cada vez más familias empresarias ponen en marcha órganos de gobierno, pero muchas veces se limitan a crearlos. Por esta razón, el segundo de los propósitos es esforzarnos para que el Consejo de Familia, el Consejo Asesor o el Consejo de Administración se usen, funcionen y sean efectivos. Para ello, no basta solo con organizar las sesiones, sino que hay que tratar en cada uno de ellos los asuntos que sean de su competencia.
3. Elegir a los mejor preparados y seguir formándonos.
Para profesionalizar el negocio familiar es crucial que uno de nuestros propósitos sea asegurarnos que los familiares que entran a trabajar en la empresa familiar o en los órganos de gobierno reúnen la formación y experiencia necesarias para ejercer las funciones propias del puesto, sobre todo cuando se trata de cargos de responsabilidad. Y, también, velar por que todos los que participamos en la empresa familiar, desde nuestro rol, nos formemos constantemente. Solo así lograremos aportar el máximo valor.
4. Apostar por las mujeres.
Ya hace unos años que en este blog defendemos el papel de la mujer en la empresa familiar. Tristemente, a día de hoy, todavía hay negocios familiares en los que es la propia familia empresaria, a veces de forma inconsciente, la que pone trabas a la entrada y ascenso de las mujeres. Por ello, el cuarto propósito es valorar a las hijas, hermanas, primas, sobrinas… igual que a sus homólogos masculinos.
5. Sacarle todo el provecho posible a la digitalización.
Perder el miedo a usar nuevas herramientas digitales para aprovechar todo el valor que pueden aportarnos debería ser uno de nuestros propósitos de 2026. En ámbitos como las redes sociales, la inteligencia artificial, el marketing digital… apoyarnos en las nuevas generaciones será clave. Y, en caso de que dentro de la familia no tengamos la capacidad ni el talento necesario para ello, podemos externalizar esta área por un coste (en realidad, una inversión) bastante menor de lo que nos imaginamos.

