Hoy 16 de octubre es el Día Internacional del Jefe. Por ello, aprovecharemos la efeméride para hablar de las diferencias entre ser el líder o ser el jefe de la empresa familiar. Que, aunque parezca lo mismo, es muy distinto…
Es cierto que a menudo se usan ambas expresiones como sinónimas. Y, de hecho, a veces, una misma persona cumple ambos roles. No obstante, hay una gran diferencia entre ser el jefe de la empresa familiar y ser el líder, tal y como explicaremos a continuación.
El jefe de la empresa familiar
En una sociedad de fundador la figura del líder y del jefe suelen coincidir, pero esto no tiene por qué ser así en las sucesivas generaciones. Los hijos e hijas del fundador o fundadora no tienen por qué tener las mismas capacidades de liderazgo que sus progenitores. Pueden ser los jefes de la empresa familiar, en tanto en cuanto son los dueños y dirigen el negocio. Pero no siempre son los líderes… y es que el liderazgo no se hereda.
Un jefe es firme: ordena, dicta, manda, planifica, delega, autoriza y prohíbe. El jefe de la empresa familiar tiende a enfocarse en la autoridad y el control. Utiliza su posición jerárquica para poner normas y asegurar así el orden, la disciplina y el cumplimiento de las tareas asignadas a sus subordinados. A veces puede pecar de pensar solo en términos de negocio y olvidarse de las personas, lo que le hace ser demasiado férreo y dominante.
El jefe ostenta un cargo y un rango jerárquico superior. Suelen ser personas formadas y preparadas para dirigir una compañía, tienen mucha experiencia y conocen a fondo el sector y todo aquello relacionado con el negocio. Pero esto no significa necesariamente que tengan las aptitudes necesarias para liderar eficazmente a los demás miembros del equipo.
El líder de la empresa familiar
Los buenos jefes, además de jefes, son grandes líderes y cuentan con el reconocimiento de los demás. A veces, el liderazgo puede ser compartido.
Un líder escucha, comunica, motiva, anima, apoya, delega y guía. El líder es cercano, claro, transparente, coherente, carismático, entusiasta, resiliente y empático. Un líder trabaja en equipo y comparte información para que todos sepan en qué dirección remar y por qué. Es un ejemplo a seguir. Estas habilidades de liderazgo pueden ser innatos o adquiridos.
Además, a diferencia del jefe de la empresa familiar, tiene la habilidad para generar confianza e influir positivamente en los demás para inspirarlos y conseguir que den lo mejor de sí mismos. Como ya os habíamos avanzado, tener formación y experiencia únicamente en la vertiente de negocio no son suficientes para liderar.
Y por último, un apunte que a menudo se nos pasa por alto y es que el líder de la empresa familiar no tiene por qué coincidir con el líder de la familia. A menudo son roles que ejercen personas distintas.
Y tú, ¿con qué rol te identificas? ¿Con el de jefe de la empresa familiar o con el de líder de la empresa familiar? ¿O con ambos?

