Quizá nos estamos olvidando de alguien…

A menudo, los familiares fuera de la empresa familiar están menos involucrados en el negocio. Esto suele ser más común a partir de la tercera generación, cuando la propiedad del negocio ya está bastante dividida. En este punto, es frecuente que buena parte de la familia propietaria no participe en la gestión de la empresa, por lo que la necesidad de informar a este colectivo aumenta de forma exponencial. Sobre esta cuestión, y dado que es fundamental para mantener al capital paciente comprometido con el proyecto empresarial, hablaremos en el artículo de hoy.

Con el título de este artículo, precisamente nos referimos a aquellos familiares fuera de la empresa familiar. Muchas veces, estos familiares ven que los que sí que trabajan en el mismo, además de un salario, tienen otra serie de ventajas que ellos nunca tendrán. Esta sensación se llama “rico-pobre”. Ricos, porque tienen una participación de un negocio; y pobres, porque les cuesta tener liquidez más allá del dividendo que puedan recibir.

¿Y por qué suele surgir este sentimiento? Normalmente, porque fallan los mecanismos de información y no se comparte la evolución del negocio. La comunicación, que puede parecer poco importante, porque “al fin y al cabo, no trabajan en el negocio y no necesitan saberlo todo”, es algo fundamental para mantener la armonía familiar. Y esto solo se puede combatir compartiendo con transparencia la evolución de la empresa familiar y las buenas prácticas que se siguen. Ante este problema, el Consejo de Familia (si se dispone de él) y el Protocolo familiar son herramientas pedagógicas que ayudan a tomar conciencia de la necesidad de informar a todos los familiares y también del cómo y del cuándo.

Informar al capital paciente en empresas familiares de mayor tamaño

No nos engañemos. La falta de comunicación con los familiares fuera de la empresa familiar puede darse en cualquier compañía. Es decir, tanto en empresas longevas, con órganos de gobierno familia-empresa desarrollados, como en empresas familiares más jóvenes, con órganos de gobierno menos profesionalizados. Eso sí, la casuística en cada caso es diferente. Debe abordarse de un modo distinto en una empresa con una alta complejidad familia-empresa que en una en un ciclo vital más primerizo.

En empresas con una alta complejidad familiar y empresarial, con tres o más generaciones a sus espaldas y con accionistas familiares en edades dispares, se debe canalizar la información financiera y sobre los aspectos clave de la empresa a través del Consejo de Familia y de la Asamblea Familiar. Es importante adaptar la información a cada grupo generacional y prestar especial atención a los familiares fuera de la empresa familiar, sin dar por supuesto que todos tienen conocimientos de economía finanzas.

En estos casos, normalmente se trata un grupo numeroso de familiares. Para ellos, se pueden organizar programas formativos básicos y sesiones de presentación a medida, dirigidas por distintos expertos. Estas acciones ayudan a comprender mejor la información financiera más compleja y aumentan el interés, la participación y el compromiso con la empresa de los familiares que no trabajan en ella.

Informar a los familiares fuera de la empresa familiar en pymes

En empresas de menor complejidad, y muchas veces sin órganos de gobierno familia-empresa diferenciados, el problema es todavía mayor. No hay que caer en el error de pensar que, como el negocio es pequeño, la necesidad de información no se da. La falta de sensibilidad con los familiares fuera de la empresa familiar puede ser causa de fractura familiar y, a la vez, es algo que puede dificultar la eficacia empresarial.

En estos casos, propiedad y gestión suelen coincidir y acostumbra a suceder que el día a día impide ver la necesidad de informar a los familiares fuera de la empresa familiar. Y no hacerlo puede ser sinónimo de que los familiares que no están en el negocio vean fantasmas allí donde no los hay. Además de informarlos, la prudencia, los comportamientos íntegros y predicar con el ejemplo son la mejor medicina para prevenir y resolver tensiones innecesarias.

La formación aquí es un traje a medida para cada empresa. Suele funcionar muy bien que alguien legitimado por todos los accionistas informe de forma entendible sobre la evolución de la empresa y sus resultados. Esto puede ser el día de la Junta General de Accionistas, si se celebra presencialmente, o bien en algún otro momento.

Y, por último, un punto fundamental que es válido para todos los casos. Es bueno que los familiares que no trabajan en el negocio visiten las instalaciones de la empresa de manera periódica. Así verán con sus propios ojos a dónde fue a parar aquella inversión o por qué no se pagaron dividendos. Recordad que con información siempre es más fácil entender, valorar y reforzar el compromiso y la confianza de los familiares fuera de la empresa familiar.



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