Ser consultor de empresa familiar no es ser terapeuta

Aunque muchas veces el trabajo con familias empresarias te lleva a situaciones complejas, en las que priman las emociones, el consultor de empresa familiar no debe confundir su función y su rol con el del terapeuta.

Reconozco que tener formación en psicología y en terapia familiar sistémica es un plus. Estos conocimientos nos ayudan a los asesores y consultores familiares a interpretar mejor los problemas que tienen los miembros de las familias empresarias y también a reconducir y enfocar temas que, sin esta formación, sería prácticamente imposible.

Dicho esto, el consultor de empresa familiar debe tener la humildad para reconocer donde están sus límites y donde están las líneas rojas que no deben traspasarse. Y, la verdad, es más fácil decirlo que hacerlo. Muchas veces, los lazos de confianza que se tejen con los clientes, y también sus peticiones, ponen a prueba constantemente al consultor que, tratando de ayudar, puede acabar perjudicando a la familia empresaria.

¿Cuál es la función del Consultor de empresa familiar?

El consultor de empresa familiar debe centrarse en las áreas que conoce y domina. Está para tratar, entre otros, temas de empresa, las relaciones familia-empresa-propiedad, el relevo generacional, aspectos legales y fiscales, reordenaciones patrimoniales, órganos de gobierno, la mejora de la comunicación, la resolución de conflictos… Sin embargo, cuando se detecta una patología grave, ya sea a nivel individual o de familia, es importante derivar a la persona o a la familia a un especialista.

No es lo mismo que, en un momento dado, se nos presente un problema de comunicación o un conflicto familiar, que muchos profesionales del ámbito de la consultoría de empresa familiar pueden abordar y tratar perfectamente, que que se constaten otros problemas, como relaciones patológicas destructivas entre hermanos, rechazos de padres a hijos y viceversa, ludopatías, drogodependencias, enfermedades mentales, etc. Conocer las técnicas de la terapia familiar puede ser de ayuda en nuestro trabajo. Pero jugar a ser terapeutas, puede ser muy peligroso para las personas y también para la empresa.

No se puede hacer un mal uso de la confianza ciega que muchas veces los clientes depositan en el asesor o consultor de empresa familiar. A diferencia de otros tipos de consultoría, en los que un mal trabajo, que nunca es deseable, solo puede tener repercusiones de tipo económico, en el ámbito de la consultoría de empresa familiar, las repercusiones pueden tener un impacto muy grave en el devenir de la empresa y en las relaciones de la familia.

 



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