¿Existe la empresa familiar perfecta?

Me gustaría que nos atreviéramos a responder al final de este artículo si existe o no la empresa familiar perfecta. Pero no antes, ya que posiblemente el “NO” que ahora nos viene a la cabeza pueda irse transformando en un “SI” con matices, que nos anime a seguir mejorando nuestro negocio familiar.

Quizá muchos habréis pensado: “Si no hay familias y posiblemente tampoco empresas perfectas ¿cómo demonios va a existir una empresa familiar perfecta?”. Seguro que no os falta razón. Familia y empresa son dos sistemas en los que se dan pugnas. Y, cuando los mezclamos, con el peso de las emociones que intervienen, el riesgo de que roces se conviertan en conflictos, es elevado.

Sin embargo, en Family Business Solutions nos hemos dado cuenta de que existen “empresas familiares” y “EMPRESAS FAMILIARES”. Unas que intentan tener suerte y hacerlo bien y otras que buscan la BUENA SUERTE y LA EXCELENCIA. Evidentemente, son estas últimas las que nos deben servir de ejemplo si queremos ser una empresa familiar que tienda a la perfección y a la excelencia.

Cómo identificar una empresa familiar perfecta

Si tuviéramos que resumir lo que hacen distinto éstas empresas familiares (casi)perfectas, lo podríamos concretar en los siguientes puntos:

  1. Tienen unos valores conocidos y compartidos por toda la empresa.
  2. También una misión y, sobre todo, una visión clara.
  3. Trabajan con un Plan Estratégico conocido y compartido por toda la organización, que sistemáticamente se va cumpliendo. Y si son muy pequeñitos, tienen un papel estratégico.
  4. No viven del éxito y se atreven a cambiar reglas y a innovar, sin perder de vista la mejora contínua.
  5. Tratan bien a sus empleados y les saben motivar, tanto a los más veteranos como a los millenials. Creen que las empresas deben ser Familiarmente Responsables (EFR).
  6. Se creen lo de “la profesionalización” y sitúan a los mejores profesionales, sean de la familia o no, en los puestos clave.
  7. Buscan que sus clientes excedan de satisfacción. Quieren clientes “babeantes” que sean los mejores prescriptores.
  8. Saben utilizar adecuadamente los órganos de gobierno empresariales y familiares.
  9. Tienen formalmente o informalmente un Protocolo Familiar que regula las relaciones familia-empresa-propiedad.
  10. Se esfuerzan en mejorar continuamente la comunicación interna y externa, tanto a nivel empresarial como familiar.

Ahora que hemos llegado al final del artículo, tal vez podemos pensar que en nuestra empresa no lo cumplimos todo y que, por tanto, no somos una empresa familiar perfecta. Pero, si trabajamos en los aspectos que nos faltan, estaremos invirtiendo en orgullo de pertenencia con el objetivo de que para nuestros empleados sí sea una empresa familiar perfecta.