Convertirse en un equipo de alto rendimiento requiere de varias etapas. No se consigue de la noche a la mañana. Tanto las empresas familiares como las no familiares tienen que atravesar distintas fases para llegar a serlo. Es cierto, no obstante, que en las familias empresarias suele ser más fácil porque, si la relación familiar es buena, de entrada, ya suele haber más confianza y compromiso con el proyecto empresarial común.
Es de recibo señalar que lo que os explicaremos a continuación sobre cómo formar equipos de alto rendimiento en la empresa familiar no es algo que hayamos inventado en Family Business Solutions. Se trata de una teoría del psicólogo americano Bruce Tuckman, que en 1965 describió las etapas que atraviesa un equipo para ser de alto rendimiento. Es el llamado ‘modelo Tuckman’.
Etapas para ser un equipo de alto rendimiento
1. Formación
Aquí empieza la construcción del equipo de alto rendimiento. Esta etapa inicial está marcada por la motivación y el entusiasmo por empezar un proyecto nuevo, aunque el compromiso de los integrantes todavía es bajo.
Durante esta fase, los miembros se conocerán entre sí y se empezará a generar confianza entre ellos. También se definirán los roles, funciones y expectativas del grupo. En esta etapa, el papel del líder es muy importante para encauzar y unir al equipo en torno a una misma visión compartida y, de hecho, habrá una dependencia bastante alta del líder.
En una empresa familiar, sobre todo en pymes y en primeras generaciones, esta etapa acostumbra a estar superada. Los familiares ya se conocen, confían recíprocamente en los otros y comparten los mismos valores. Conforme la empresa familiar crece y se profesionaliza con trabajadores externos, esta fase sí que será más necesaria.
2. Conflicto
En la segunda etapa, vemos como se hace patente que los integrantes del equipo de alto rendimiento son diversos y que la comunicación todavía no está en su mejor momento. En consecuencia, es natural que surjan discrepancias, hostilidades y enfrentamientos fruto de los diferentes puntos de vista y de las pugnas para ganar poder. Por esta razón, la segunda de las etapas estará marcada por las tensiones, la difícil organización, el cuestionamiento de lo establecido y el individualismo.
¿Los objetivos de esta fase? El líder deberá promover el trabajo en equipo y la coordinación y recordar la primacía de los objetivos comunes sobre los individuales. Al mismo tiempo, tendrá que intentar que los distintos conflictos que surjan se resuelvan de forma asertiva.
3. Normalización
Una vez superada la compleja fase anterior, en la tercera etapa de los equipos de alto rendimiento empezarán a aparecer las primeras señales que nos indican que vamos por el buen camino. Aquí la comunicación y el diálogo fluyen. Los miembros empiezan a trabajar orgánicamente y de forma auto-gestionada en pro de unos objetivos compartidos. Además, ya habrá desaparecido la dependencia del líder que veíamos en la primera etapa.
4. Desempeño
Esta etapa supone la culminación del equipo de alto rendimiento. Lo hemos logrado. La productividad, el compromiso y la colaboración de todos los integrantes están en su punto más álgido.
Los miembros del equipo trabajan con plena autonomía y motivación para lograr unos objetivos comunes. La comunicación es totalmente transparente y fluida, hay retroalimentación constructiva y no se oculta información al resto del equipo. Todo ello supone un gran incremento de la eficiencia y resultados para la empresa familiar.
5. Finalización/disolución
Por último, se encuentra la etapa final, de cierre. Esta fase, añadida a posteriori por Tuckman, hace referencia a la disgregación del equipo de alto rendimiento porque el proyecto en el que trabajaban ya ha terminado.
¿En cuál de estas etapas se encuentra vuestro equipo de alto rendimiento?

