¿Cómo afrontar un relevo generacional repentino?

Este es quizá uno de los artículos más delicados que hemos escrito en el blog. La muerte del fundador de la empresa familiar, o de alguno de los miembros de la familia empresaria, sobre todo cuando es algo inesperado y repentino, tiene un gran impacto emocional en la familia, como es normal, pero también puede llegar a resentirse la empresa.

Para una empresa familiar, el proceso de relevo generacional es ya de por sí uno de los momentos más delicados para la continuidad del negocio. Si, además, la pérdida y el relevo se producen de golpe y la siguiente generación tiene que asumir de forma imprevista las riendas del negocio, sin planificación, la situación puede volverse todavía más compleja e incierta. No olvidemos que la muerte del fundador de la empresa familiar supone la desaparición del líder y abre un proceso de transición y de cambio. Y, a esto hay que añadir el frágil estado emocional de quiénes acaban de perder a un ser querido, que tendrán que pasar por un proceso de duelo para aceptar y superar la pérdida.

Aun así, todavía nos encontramos con muchas familias empresarias que deciden no preparar qué ocurriría en caso de muerte del fundador de la empresa familiar.  Fruto de la tranquilidad y de los buenos resultados, piensan que no les ocurrirá nada malo. Pero si algo nos ha enseñado 2020 es que incluso las catástrofes o eventos más inimaginables e inesperados pueden ocurrir.

¿Es posible anticiparse a la muerte del fundador de la empresa familiar?

Es cierto que nunca podremos prepararnos lo suficiente para una fatalidad tan grave como la muerte del fundador de la empresa familiar. Ahora bien, planificar la sucesión con antelación y tener previsto un plan de contingencia, por si alguna de las personas clave de la empresa nos deja, nos ayudará a sobreponernos con más facilidad, a nivel empresarial, en caso de que ocurra una desgracia u otras situaciones imprevistas (enfermedades, operaciones, accidentes…).

Sin embargo, en la práctica, prever todo esto en un Protocolo familiar y en un testamento suele ser un tema incómodo y difícil, que suele postergarse. Todavía se habla poco de la muerte, que sigue siendo un tema tabú en nuestra sociedad y ante el cual, muchas veces, se corre un tupido velo para evitar hablar de él, sin aceptar que un día también nos llegará a nosotros. En vez de tratar la sucesión como un proceso bien estructurado y planificado, si aplazamos indefinidamente la decisión, es posible que acabemos teniendo que afrontar el proceso de forma precipitada e intuitiva y bajo una fuerte presión emocional. Y esto suele propiciar que estallen los conflictos de intereses, la falta de visión compartida y las diferentes expectativas de la siguiente generación.

Nuestra opinión es que es preferible abordar estos temas con anticipación, por muy delicados que sean, y tener resuelto o, por lo menos mínimamente previsto, el relevo generacional. Esto es garantía de tranquilidad para la familia, que evitará disgustos mayores, el bloqueo del negocio y rupturas o fricciones familiares en caso de que, Dios no lo quiera, sucediese la muerte del fundador de la empresa familiar de forma abrupta.



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