Si no se respeta, el Protocolo familiar no sirve para nada

Cumplir el Protocolo familiar y respetar los acuerdos que contiene es indispensable para que este sea efectivo. Conocemos a varias familias insatisfechas con su Protocolo familiar, porque no les había servido para prevenir los conflictos. Pero en la mayoría de casos, al estudiar lo que había pasado, vimos que, en realidad, no lo habían utilizado como una herramienta de trabajo en su día a día.

Lo más importante es que la familia sea consciente de que el proceso de Protocolo familiar no acaba en el momento de la firma. Una vez se ha firmado, el Protocolo familiar debe ser respetado para desplegar todos sus efectos y ayudar a la armonía familiar y a la eficacia empresarial. Los acuerdos y los contratos deben cumplirse, y más en este caso que, además de compromisos legales, se incorporan compromisos morales con la familia.

¿Por qué a veces cuesta cumplir el Protocolo familiar?

Algunas familias empresarias, tras acabar el proceso, olvidan el Protocolo familiar en un cajón. A menudo, el origen del problema lo encontramos en que no se elaboró correctamente, sino como un mero trámite. En el fondo, la familia no estaba comprometida con el proceso de Protocolo familiar. En su momento, lo preparó porque creía que tocaba, porque otras familias lo tenían, porque estaba de moda o porque su abogado se lo había sugerido. Incluso vemos casos de familias que compran un Protocolo familiar como si se tratara de un producto legal estándar o que usan una mera copia del de otra familia, en lugar de hacerlo a medida y consensuar acuerdos.

Si durante el proceso de Protocolo familiar no se tratan las problemáticas reales de la empresa familiar, se trabaja la visión compartida y se buscan soluciones por consenso, este no sirve para nada. Se acaba convirtiendo en una herramienta poco operativa que no se ajusta a la realidad y la familia pierde la motivación por cumplir el Protocolo familiar. Cuando esto sucede, pronto cae en el olvido y empieza a incumplirse. Y así difícilmente tendrá alguna influencia en la continuidad de la empresa familiar.

El papel del Consejo de Familia

Aquí, el papel del Consejo de Familia será fundamental y será el órgano encargado de hacer cumplir el Protocolo familiar y verificar su cumplimiento. En él participan los accionistas familiares y futuros accionistas, a partir de una edad consensuada. Entre sus principales funciones se encuentra vigilar el cumplimiento de los compromisos acordados. Deberá impulsar el Protocolo familiar y velar por aplicarlo y promover su cumplimiento y asegurar la revisión periódica del mismo cada 5 o 6 años o en el caso de que ocurra un hecho importante en la familia empresaria o la empresa familiar que recomiende su revisión para mantenerlo actualizado. En familias en generaciones avanzadas y ya profesionalizadas, también se puede poner en marcha un Comité de seguimiento del Protocolo familiar.



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