La ética en la empresa familiar, un factor clave para la continuidad

Se habla mucho de ética pero se escribe muy poco sobre ética en la empresa familiar.

Y, en cambio, cuando analizamos las estadísticas de mortalidad de la empresa familiar, muchas veces atribuimos la responsabilidad de ésta, a problemas familiares y de relación familia-empresa. Pero en realidad deberíamos hablar de problemas derivados de la falta de comportamientos éticos en la empresa familiar.

La Wikipedia nos define la ética como “la rama de la filosofía que estudia lo correcto o equivocado del comportamiento humano. Además, tiene como centro de atención las acciones humanas y aquellos aspectos de las mismas que se relacionan con el bien, la virtud, el deber, la felicidad y la vida realizada”. “La ética estudia qué es un acto moral, cómo se justifica racionalmente un sistema moral, y cómo se ha de aplicar posteriormente a nivel individual y a nivel social. En la vida cotidiana constituye una reflexión sobre el hecho moral, es decir busca las razones que justifican la adopción de un sistema moral u otro”.

En base a la anterior definición, y a otras que se asemejan, podríamos caer en la tentación de pensar que si tenemos unos valores familiares y empresariales definidos en los que se contempla la ética, el problema de la falta de comportamientos éticos no debería presentarse. La experiencia nos demuestra que no es así.

La aportación de Gallo y Melé al campo de la ética en la empresa familiar

Nosotros quisiéramos añadir a la definición de ética, una pincelada que los profesores Gallo y Melé aportan en su libro “Ética en la Empresa Familiar”. Esta definición asimila la ética con una guía para conseguir la excelencia humana, en la que tener valores es una condición necesaria pero no una condición suficiente para garantizar esta excelencia. Según Gallo y Melé además de los valores se requiere preparación, idoneidad y esfuerzo. En consecuencia, a título de ejemplo, estaríamos delante de un caso de falta de ética en la empresa familiar si se establecen reglas que tienden a igualar a los familiares que trabajan en la empresa, cuando sus cualidades, formación o dedicación no son los mismos.

Otro elemento clave para mantener el pulso de la ética controlado, es velar por el cumplimiento de todos los deberes que la familia debe cumplir (si se tiene protocolo familiar, estarán recogidos en el mismo) así como los de los directivos y colaboradores (código ético o de buenas prácticas).

Al final en la empresa familiar hay que ser honesto con uno mismo, con la familia y con la empresa. Aunque el objetivo de la empresa sea maximizar el valor para los accionistas, esto nunca podrá justificar comportamientos poco éticos.

Si tenéis tiempo para profundizar en el mundo de la ética en la empresa familiar, os recomiendo el libro que antes he apuntado de Gallo y Melé. Nos habla de familias empresarias normales, que han tenido la dimensión ética como un eje principal en su filosofía familiar y empresarial y que lo han sabido hacer bien, y sobre cómo los comportamientos éticos influyen en la continuidad de la empresa familiar.